Relleno Doña Juana: Crónica de una muerte anunciada

A la vereda Mochuelo Alto, zona rural de la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, pocas personas logran llegar por lo apartado del lugar. Y también por la segregación social.

Por: Ana Quilarque

El relleno Doña Juana recibe a diario 6.500 toneladas de basura. El alcalde Peñalosa tiene un plan para extenderlo otras décadas. Los vecinos denuncian que ya no aguantan más.

De vez en cuando —cuenta un campesino de ese sector— unos “politiqueros hampones y corruptos de oficio” se han asomado para ofrecer, lo que ellos denominan popularmente, TLC: “tamal, lechona y carne ¿a cambio de qué?: basura”; cual trova del siglo XXI, así lo declara un habitante de su comunidad.

Una proliferación de moscas y ratas despertó nuevamente la indignación de los vecinos de los barrios Mochuelo Alto y Bajo, quienes reclaman porque el botadero ‘Doña Juana’ los está matando gota a gota.

La vida útil del Relleno Sanitario —fundado en 1988— se cumplió en 2010. Pero hace tres años, la autoridad distrital extendió la licencia hasta el 2022.

En las últimas semanas volvió la invasión de moscas a las veredas de Mochuelo Alto y Mochuelo Bajo.

Hace más de un año la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), le notificó a la Alcaldía de Bogotá que, de no buscar un lugar que reemplace a ‘Doña Juana’, podrían sancionar al Distrito.

Hasta este momento no hay solución por parte de la administración que, contrario a los intereses de los pobladores, busca extender, por dos décadas más, citando un estudio de la Universidad Nacional y otro del Banco Mundial.

Por esta razón, cerca de 200 personas que viven en el sector, se tomaron las calles para protestar por la crisis sanitaria que desató esta situación.

En las cocinas se disputan los alimentos con las moscas. Las mujeres defienden su cocina con trampas improvisadas de cartón y pegamento.

El olor fétido fue la primera señal de que estábamos llegando a Mochuelo Alto. El zumbido de las moscas y las ratas que invadían las casas, sumado a la proliferación de enfermedades colmaron la paciencia de los campesinos de la zona. 

José Cruz, líder de la zona, solicita que fumiguen “porque no aguantan más moscas”, como medida preventiva para proteger a la sociedad. Y agrega que el Distrito pretende comprar las fincas aptas para cultivo y seguir llenando el territorio de basura, situación que la comunidad no está dispuesta a tolerar más. 

Diariamente ingresan al relleno sanitario ‘Doña Juana’ al menos 6.500 toneladas de desechos que son puestas en los 18 mil metros cuadrados a cielo abierto que mide el terreno que alberga la basura de más de 8 millones de habitantes.

Estos platos untados con un pegante especial son parte de la solución que entrega a diario el personal de la CGR para mitigar la invasión de moscas.

“La CAR se lava las manos tirándole la pelota a la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, UAESP, pero las dos instituciones son culpables de la situación”, asegura Cruz.

Cruz, quien también es uno de los principales voceros de la protesta, manifestó que Doña Juana se ha convertido en una amenaza constante y latente en contra de la salud de los habitantes de la localidad de Usme, Ciudad Bolívar y Tunjuelito.

Desde hace unos meses el mandatario de la capital fue advertido del fenómeno que se venía presentando en el relleno sanitario. La comunidad puso una denuncia ante la Defensoría del Pueblo y la autoridad ambiental: “estaban depositando los escombros en una zona no autorizada por el Distrito y que no contaba con las licencias ambientales requeridas. Tanto la alcaldía como la CAR hicieron caso omiso a estas denuncias”, de acuerdo con Salvador Ruíz, otro habitante del lugar, que está concentrado en la protesta que cumplió cuatro días.

Los niños de prescolar piensan que las moscas son un juego. Las echan en sus cartucheras. Las maestras deben estar muy pendientes.

“El gobierno no toma en cuenta a nuestros jóvenes, a nuestros niños. No sé por qué criticamos a otro gobierno si aquí también actuamos peor. A nuestro presidente lo que le preocupa es tener la medalla. Mientras tanto aquí en Mochuelo no hay salud”, puntualizó Ruíz, indignado por los malos olores, la invasión de moscas y las enfermedades.

La madre de familia Luz María García cuenta que en Mochuelo las autoridades sólo fumigan el sector cuando les conviene. “Cuando protestamos, de lo contrario no nos prestan atención”. La señora de 62 años añade que la fumigación va acompañada por un ataque del Esmad “con gases lacrimógenos”.

El relleno Doña Juana gana más terreno día a día. Muchos vecinos están siendo obligados a vender sus tierras.

La comunidad del sur de Bogotá critica que solo tienen atención cuando salen en los medios de comunicación protestando por esta crisis. “Ahí sí los operarios se mosquean para tener todo al día y que vean todo perfecto; de lo contrario a nosotros nos ignoran. Solamente se limitan a darnos unos platos que no sirven absolutamente para nada porque los moscos ni pegan”.

Por su parte, Beatriz Melo Rodríguez, otra campesina de la vereda Mochuelo Alto, relata que el olor del basurero les produce enfermedades como inflamación de los bronquios, disfonía, dermatitis y hasta leucemia, según estudios de investigadores de la Universidad del Valle. “En otros sectores de Bogotá desconocen la mierdita que nos estamos comiendo. Si usted viera las ratas que llegan a mi casa, parecen gatos”.

Melo Rodríguez, quien expuso sus manos con unos brotes producto de la contaminación ambiental, adiciona que llevan siete años pidiéndole una solución a las últimas administraciones que han llegado al Palacio de Liévano.

La mayoría de los habitantes de Mochuelo Alto y Bajo sufren de enfermedades en la piel producto de la contaminación de las basuras. Denuncian que desde hace más de 20 años dejaron de respirar aire puro.

“Y no hicieron nada y mire… Ese relleno está que se explota de un momento a otro y con la contaminación nos vamos a morir todos. Esto es una crónica de una muerte anunciada”. Ella le hizo un llamado a la sociedad bogotana para que reciclen, pues, según el Informe de Calidad de Vida elaborado por Bogotá Cómo Vamos durante la alcaldía de Peñalosa disminuyó del 15 al 3%.

Sumado a lo anterior, la administración distrital publicó el nuevo esquema de recolección de basuras por un valor de 4.8 millones de pesos que excluyó a los recicladores de Bogotá.

Beatriz recordó la tragedia de 1997 cuando 800 mil toneladas de desechos del Relleno Doña Juana cayeron sobre las poblaciones de El Mochuelo. Unas 288 mil personas se vieron afectadas.

El próximo 27 de septiembre se cumplen 20 años de la tragedia ambiental de Doña Juana y la comunidad tiene programado un paro al Sur de Bogotá. Además, preparan una consulta popular similar a la de Cajamarca para que el pueblo en las urnas diga si quiere más botadero o no. “La voz del pueblo es la voz de Dios”, afirman.

Por su parte, el alcalde Peñalosa informó que se adelantan investigaciones contra el operador del Centro de Gestión de Residuos (CGR) por incumplir la tarea del mantenimiento y fumigación del relleno. Para el martes 22 de agosto quedó agendado el debate de control político por la situación del relleno sanitario entre Peñalosa, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, y el director de la CAR, Néstor Franco.

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